La buena asistencia jurídica empieza por una cuenta comprensible
Comparar profesionales resulta difícil cuando cada oferta utiliza una palabra distinta para hablar de costes. Gratuito, recuperable y vinculado al resultado no significan lo mismo. Creemos que la explicación económica debe ser comprensible antes del encargo, atendiendo a lo que puede ocurrir si hay éxito, si surge una discusión y si se termina antes de tiempo.
Esta contribución expresa una posición de la redacción. Las mejoras propuestas no describen nuevos derechos legales.
Un acuerdo sobre costes solo es transparente cuando el cliente puede explicar sus posibles consecuencias con sus propias palabras.
En esta guía
- Palabras que pueden entenderse de maneras distintas
- La tarifa y el reembolso de costes son cuestiones separadas
- Calcular el mismo ejemplo de la misma manera
- No todo puede calcularse de antemano
- Un acuerdo permitido también requiere explicación
- Comparar sin una clasificación aparente
- Hacer que el encargo confirme lo comprendido
Palabras que pueden entenderse de maneras distintas
Para un cliente, la palabra «gratuito» puede significar que no recibirá una factura bajo ninguna circunstancia. Un prestador puede querer decir que determinados costes se reclamarán a la parte responsable. Entre ambos significados hay una diferencia importante. Si solo se aclara cuando la otra parte no paga, esa explicación llega demasiado tarde.
Lo mismo ocurre con un acuerdo vinculado al resultado. ¿Qué costes incluye y cuáles quedan fuera? ¿Qué momento se considera resultado? ¿Y qué ocurre si alguien quiere cambiar de representante? El lenguaje claro no debe esconder estas preguntas detrás de un nombre favorable para el servicio.
La tarifa y el reembolso de costes son cuestiones separadas
Una tarifa describe lo que cobra el prestador. El reembolso de costes se refiere a la posibilidad de que otra parte los asuma. Ambas cuestiones merecen una explicación propia. Que los costes razonables puedan ser indemnizables en un caso de responsabilidad no significa que cada factura y cada acuerdo se paguen íntegramente sin más discusión.
Por eso el cliente debe saber quién asume el riesgo cuando se discute una parte de los costes. No es una pregunta para más adelante, sino un componente del encargo. También deben tener cabida la autorización para investigaciones adicionales, la contratación de un especialista y la forma de facturación. La transparencia trata de las posibles consecuencias, no solo de la primera tarifa.
Calcular el mismo ejemplo de la misma manera
Quien compara ofertas puede pedir a cada prestador que utilice el mismo ejemplo ficticio. ¿Qué cantidades se pagan al cliente en ese escenario y qué costes podrían descontarse? Indica también las hipótesis utilizadas. Un ejemplo no es una predicción, pero puede mostrar que dos acuerdos que suenan iguales producen consecuencias económicas diferentes.
Utiliza también un escenario desfavorable. ¿Qué cambia si la responsabilidad se discute durante más tiempo o el caso aporta menos de lo esperado? ¿Qué ocurre con los costes de investigación? No todos los riesgos caben en un ejemplo. Sin embargo, la conversación se vuelve más concreta cuando el prestador aclara qué partidas están fijadas y cuáles dependen de cómo evolucione el asunto.
No todo puede calcularse de antemano
El contraargumento razonable es que no puede presupuestarse por completo un caso de lesiones antes de empezar. La duración, los conocimientos especializados necesarios y la postura de otras partes pueden cambiar. Por ello, un precio final fijo y completo puede ser imposible o engañoso. No debe confundirse transparencia con una garantía que el prestador no puede dar responsablemente.
Por eso pedimos puntos de partida y momentos de decisión claros. ¿Cuándo habrá una nueva estimación de costes? ¿Qué desembolsos adicionales se hablarán primero? ¿Cómo se comunicará que una aseguradora discute una factura? La incertidumbre sobre el precio total no exime de explicar cómo se gestiona esa incertidumbre y qué acuerdos se aplican al respecto.
Un acuerdo permitido también requiere explicación
La normativa profesional de la abogacía establece condiciones para los honorarios vinculados al resultado en casos de lesiones y fallecimiento. Que una fórmula esté permitida bajo determinadas condiciones no la vuelve automáticamente comprensible o adecuada para cualquier cliente. En la conversación debe mantenerse la diferencia entre la admisibilidad jurídica y el significado práctico de un acuerdo.
Un cliente no necesita comprender por su cuenta todas las reglas profesionales para poder formular buenas preguntas. El prestador debe poder explicar qué régimen utiliza, por qué encaja con el encargo y qué debe tener presente el cliente. A veces hace falta remitir a las condiciones generales, pero esa remisión no constituye por sí misma una explicación comprensible.
Comparar sin una clasificación aparente
Una herramienta comparativa puede ayudar a situar las respuestas unas junto a otras. La experiencia con ese tipo de caso, la disponibilidad, los acuerdos sobre costes y la vía de queja son temas útiles de conversación. Preferimos ofrecer espacio para observaciones sobre ellos, en lugar de una puntuación automática que supuestamente identifique al mejor abogado a partir de unas pocas casillas completadas.
La calidad de la asistencia jurídica no puede reducirse responsablemente a una clasificación tan sencilla. Lo importante para un cliente puede tener otro peso para otro. Por eso un resumen debe precisar las preguntas y mantener visibles las diferencias. La elección sigue correspondiendo a quien da el encargo, si es necesario después de otra conversación.
Hacer que el encargo confirme lo comprendido
Una mejora práctica consiste en pedir, después de la primera conversación, un breve resumen de los acuerdos económicos. En él se indica quién puede asumir cada coste, cuándo hace falta autorización y qué consecuencias puede tener la terminación. El cliente puede señalar entonces qué puntos siguen sin estar claros antes de continuar ejecutando el encargo.
Una cuenta comprensible empieza así mucho antes de la primera factura. Empieza por un acuerdo que deje espacio a una pregunta difícil y una respuesta concreta. Eso protege al cliente frente a sorpresas y ayuda a un prestador cuidadoso a ajustar las expectativas a tiempo y de una manera que pueda acreditarse.
Fuentes de este artículo
Esta información trata sobre el derecho neerlandés. Consulta la fuente para conocer la explicación actualizada y, si tienes dudas, pide asesoramiento sobre tu situación.
NOvA: normativa de la abogacíaRechtspraak: información y procedimientos judicialesInformación general. No sustituye el asesoramiento jurídico personalizado.
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Ricardo van der Spoel
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